lunes, 21 de octubre de 2013

Lo que me gusta y lo que no me gusta, por Carmen Gómez Barceló.



Después de entrar en mi memoria para encontrar algún personaje literario que tuviera algo que decirme, decidí salir de allí  ya que no encontré ninguno. Hasta yo misma me sorprendí de esta conclusión. No era posible no encontrar nada…¿Qué estaba pasando?  

No se me ocurría nada. Estoy convencida de que existen personajes literarios de los que se puede escribir, lo que pasa es que tengo que leer más. Luego decidí recurrir a intentar hablar sobre lo que me gusta o no me gusta de alguien conocido pues pensaba que sería más fácil, pero tampoco era capaz de ver todo aquello que me dijera algo bueno o malo de alguna persona. Pensando en los motivos que pudieran llevarme a esa conclusión creí encontrar la razón por puro convencimiento. 

Con el paso del tiempo he aprendido que son tantas y tantas las circunstancias que llevan a una persona a ser y comportarse de una manera u otra, que sería menester leerse varios tratados de  antropología, psicología, sociología genética etc. para poder calificarla sin demasiados errores. Los seres humanos, tenemos innumerables matices que desconocemos totalmente por lo cual siempre será sesgada la opinión que tengamos sobre alguno de ellos, .por consiguiente una vez que tengo claro que es imposible hablar de alguien con plenitud de conocimiento he decidido hablar nuevamente de lo que me gusta y lo que no me gusta. Me gusta la verdad , la verdad en todas sus formas, aunque duela, aunque asuste a pesar de que a veces no te favorezca.

Me gusta la lluvia cuando cae con fuerza  mientras se oye a lo lejos el rugir de la tormenta. No creo que pueda existir visión más bella ya sea real o inventada.

No me gusta la enfermedad ni la miseria, ni que mueran los niños. Ver que morían los niños me hizo dejar de creer en Dios.

Como es natural hay millones de cosas que me gustan y otras tantas que me disgustan, pero lo iréis conociendo a su debido tiempo. 

Poesía de Mari Carmen Vega López.



Mediante tu abrazo me transmites calor,
también percibo tu olor,
 y me quitas el profundo dolor 
que llevo en mi interior, 
soportando durante mucho tiempo, 
porque siento mucho temor,
a la soledad, 
y a la poca humildad que descubro
cuando estoy a la mitad de mi ser, 
sin creer,
qué me pudiera suceder.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Recuerdos de amor, por Vicente Sánchez Roncero.



Soy un hombre que amó durante mucho tiempo
salgo a la calle a contar mis lamentos
voy ligero sin un destino concreto
huyendo de mis recuerdos.


Entro en los bares para hablar con los camareros
o cualquier persona casual que me encuentro,
me pongo a beber para olvidar
y cuanto mas bebo mas recuerdo
que....

Soy un hombre que amó durante mucho tiempo.


Poema "Mis Ángeles", por José Manuel Rodríguez de Haro.

Imagen: G. Encheva



Las mujeres, con sus alas,
con sus faldas
y sus puñaladas,
ángeles blancos que van
de espalda, nunca de cara.
Las mujeres,
mis ángeles de la guardia
pretoriana.

El Campo, por Samuel Lara.

Sentir la brisa de verano, mientras estoy tumbado en la hierba escuchando música hace que recuerde esos tiempos en los que mi familia se reunía en las barbacoas que se organizaban en fiestas como cumpleaños, fiestas navideñas, comuniones e incluso reuniones familiares en las que las niñas organizaban pases de modelos. Con algunas canciones logro recordar esos días que pasaba con mis primos en una parcela con espacio para dos familias, también siento el tacto del clima en las habitaciones, este era frío  en invierno y cálido en verano.

Sin embargo, cuando ha llovido puedo recordar los días antes de empezar un nuevo curso y los días marcados en mi infancia y mi adolescencia en los que llovía.


Cuando no escucho música el efecto es el mismo, oigo las hojas de los árboles bailando al son del viento, el frescor de la hierba y el calor de la misma, ambos separados entre la luz del sol y la oscuridad de la sombra del árbol en el que estoy apoyado, no necesito mantener los ojos abiertos para ver lo que hay a mi alrededor, uso mis otros sentidos para oír los pájaros cantar, los árboles con sus bailes  acompañando al aire cual música para una persona. Uso el olfato para captar las flores y plantas que hay a mi alrededor, mientras sigo recordando mis felices días en los que disfrutaba con mis amigos en el campo de uno de ellos. Tan solo el olfato era necesario para adivinar lo que se cultivaba y lo que se criaba, una de las cosa que más me gusta era el compartir mi estancia con animales que viven sin temor a convertirse en lo que otros de su especie se han transformado. El campo es el sitio perfecto para olvidar la terrible realidad y vivir en recuerdos creando otros que no se asemejan a los que viviríamos en el mundo corrupto y egoísta en el que estamos.

martes, 15 de octubre de 2013

Qué me gusta y qué no me gusta, por José García.

“Gustar,” gustar es aquello que “produce satisfacción, placer o una sensación agradable,” por lo que nos sumerge en el fascinante mundo de los sentidos, donde se nos desvelan emociones y sentimientos nobles que se entremezclan con el mágico y alucinante mundo de lo onírico.

Estas sensaciones son relativas en lo temporal, pues son cambiantes en el tiempo; es decir, no nos gusta o deja de gustar lo mismo en las distintas etapas de nuestra vida, o simplemente las vivamos con distinta intensidad y en sus distintas expresiones; como puede suceder con el amor.

Me gusta amar y ser amado, me gusta el calor del hogar y el aroma del café recién hecho, me gusta el olor a tierra mojada, observar cómo se depositan o deslizan las gotas de lluvia en las hojas de las plantas o ramas de los arboles, me gustan las mañanas de otoño o el policromado que exhiben los campos en esta época del año, me gusta pasear por la montaña acompasado por los sonidos de la naturaleza, el arrullo del agua o el silbido que produce el viento al fluir entre las ramas de los arboles, sentirme pequeño en medio de su inmensidad, me gusta el sorbo de agua que recompensa el esfuerzo, contemplar las estrellas en una noche de verano, robar un beso bajo la influencia de su embrujo.


Me gusta creer en las gentes como elemento tangible, me gusta la sinceridad, el trabajo, el compromiso, la solidaridad; como valores que conciben a las personas individual y colectivamente, dignas y libres.

Por eso, no me gusta la manipulación mediática, ni las medias verdades que inducen al engaño; mientras, privatizan el Estado y privan de los servicios básicos a sus ciudadanos, no me gusta que la especulación juegue con el bienestar de todo un país mientras generaciones enteras de jóvenes quedan excluidos y marginados, no me gusta que se especule con el sistema público de pensiones, ni con la educación y sanidad pública, y mientras tanto aumenta el paro y reducen salarios, prestaciones y subsidios, no me gusta que casi una cuarta parte de la población se encuentre en el umbral de la pobreza.

No me gusta que el 1% de la población mundial posea el 43% de las riquezas, no me gusta que se juegue con el hambre del tercer mundo especulando con el precio de las materias primas (como el trigo, maíz, arroz, soja, etc.), mientras 19.000 niños mueren al día en el mundo por causas evitables, no me gusta que me engañen con armas de destrucción masiva o acabar con dictadores, cuando lo que persiguen es esquilmar las materias primas de esos pueblos, no me gustan las verdades absolutas, porque el mundo es diverso en su inteligencia, credo, filosofía, cultura etc., no me gusta el cinismo y la hipocresía que juega con la vida, el futuro y el sueño de pueblos enteros.

Para terminar, me gusta y siento fascinación por la vida cotidiana y por las gentes que, en su día a día, encuentran una expresión, con la que ponen de relieve sus peculiaridades y características que los diversifican social y culturalmente. Y aunque estamos en un mundo cada vez más globalizado; me gustaría pensar que mejor mágicamente unidos; no dejemos de soñar, pues nada es más libre que la imaginación. ¿Gustan?

Lo que me gusta y lo que no me gusta, por José Manuel Rodríguez de Haro.

Me gusta levantarme cada mañana y empezar un nuevo día. Este nuevo día vendrá cargado de lo de siempre, pero siempre habrá algo novedoso que lo hará distinto, único, irrepetible. Será un día más, también un día menos. Por eso busco desesperadamente un beso que me llene, que me espante estos presagios funestos. Hoy es un día, de esos que, nublados, rompen la monotonía. Haré lo de siempre, en apariencia sin norte ni sentido, pero me irá llenando de nueva sabiduría y renovada madurez. Aprenderé a estar bien conmigo mismo y con los demás. Saborearé los momentos sublimes junto a mi querida mujer y mis queridos hijos. Todo adquirirá el sentido que el paso del tiempo imprime a nuestros actos. Y daré gracias a Dios por todo lo que me es dado disfrutar cada jornada.

No me gusta no saber reconocer el bien que se me prodiga a manos llenas, a esas personas tan especiales e insustituibles que acurrucan mi existencia. 

Me gusta leer, escribir, escuchar música, asistir a representaciones teatrales, jugar con videojuegos maravillosamente diseñados, comer una buena comida, mejor en compañía, tomar cerveza con o sin, tapear en Granada, aprender nuevos contenidos y destrezas, tener la casa limpia y ordenada, viajar a mi pueblo para ver a los míos, volver a Dos Hermanas para reencontrarme con mis hijos, hacer sentir a mi amada mujer que es única y sublime, dejarme la piel en todo lo que emprendo. 

No soporto la injusticia, el sufrimiento ajeno, la sinvergüencería, la deshonestidad.

Me encanta pasear, viajar, conocer nuevas culturas, empaparme del arte y de las costumbres de otros pueblos. Algunas experiencias he ido adquiriendo a lo largo de mi vida sobre otros países y formas de existencia. Me alegra saber que no somos el centro de nada, sino una parte de un todo complejo y fascinante.

Me apasiona la antigüedad grecolatina, sus monumenta de todo tipo, la historia, nuestra literatura, hablar sobre lo escrito por otros, leer la Eneida de Virgilio (también las Bucólicas), en su lengua latina original, saborear sus aliteraciones y sinestesias, su perfeccionismo métrico y su mensaje profundo y pagano-religioso. También me gusta ir metiendo, poco a poco, la cabeza en el griego ático platónico, el reto de su lengua, su bagaje filosófico.

No me gusta que todo el mundo no tenga lo necesario para llevar una vida como Dios manda. No me gusta que el desánimo nos haga empantanarnos en nuestra miseria y nos enfangue de desdicha e infelicidad. Me gusta espantar todos estos fantasmas con historias que hablan de miedos y de engendros, de exorcismos que exorcizan nuestros más ancestrales miedos, paleolíticos temores.

Me gusta escribir, aunque prefiero callar cuando no se me ocurren cosas interesantes que contar. Por eso paso largos períodos en silencio. Cuando, por fin, abro la boca, salen poemas y relatos que no me parecen mal -algunos incluso me resultan dignos-. Me está gustando el taller de Sara Coca, la gente que lo integra. Me gusta que haya gente que comparte mis mismos gustos y pasiones.

jueves, 5 de septiembre de 2013

¡Comenzamos!



La nueva edición del Taller de Escritura Creativa de la Asociación Cultural Bohemia ya está en marcha.


¡Abierto el periodo de inscripción!



 Grupos reducidos

Comentarios personalizados

Ejercicios prácticos

Dos horas semanales

Más Información: 655.681615

martes, 16 de julio de 2013

Cerrado por Vacaciones

El Taller de Escritura Creativa de Montequinto cierra sus puertas hasta octubre. Tras un curso repleto de palabras, frases, sugerencias y relatos sorprendentes, es el momento de dejar volar la imaginación para regresar con nuevos proyectos e historias impresionantes. 

En septiembre abriremos el periodo de matriculación para los nuevos cursos, repletos de prácticas y grandes alicientes para escribir. Hasta entonces, feliz descanso a todos.

jueves, 2 de mayo de 2013

"Paz", nuevo microrrelato de Carmen Gómez Barceló.

Paz



¡Por fin sola…!
Aquí empotrada literalmente en el sofá con una única misión: Respirar. Nada de obligaciones ni esfuerzos por un día. Debería estar tranquila, llevo pidiendo paz desde hace mucho tiempo, pero por el contrario,  siento que pierdo energía por momentos y el peso de mi propio cuerpo me supera. Nadie me reclama, ni se oye hablar, abrir o cerrar la puerta, o sea lo que llevo meses deseando…pero…Por favor que alguien entre en escena.


Nuevos Microrrelatos de José García.

Paco y yo



Ya se oye por ahí a Paco, bueno a prepararnos toca, un nuevo día nos espera. Hay que ganarse el pienso a diario. A Paco le conozco bien, son muchos años juntos, aunque a veces me sorprenden algunas de sus reacciones; se acalora y lanza improperios, que él cree que no entiendo, pero no es así. De todas formas Paco es bastante predecible, como nuestro trabajo.
Por ejemplo, hoy Paco diría: “Que buen día, si no fuera por esta maldita alergia que me deja listo”; y en verdad le comprendo, pues a mí también parece afectar los estornudos y esta flojera que da el tiempo. Pero por lo general nos entendemos bastante bien, sobre todo desde aquel día.
Ese día esperábamos plácidamente que alguien requiriese nuestros servicios, cuando avistamos un grupo. Me fijé en aquel joven que lo encabezaba, y me dije, ¡No, por favor, que no me mire! Debe pesar un quintal y me dejaría “deslomao”. Paco, sin tener en cuenta mis reticencias, le ayudó a subir. Les escuché discernir sobre el precio, fue entonces cuando el joven, en un español americanizado, le increpó; “Mi querer ver tarifa”. Al escuchar esto no me pude contener, era más de lo que podía soportar, me transformé en Paco, indignado y acalorado exploté; y volviéndome hacia el joven le requerí. “Bájese inmediatamente, a Tarifa le va a llevar su padre”.
Ante esto, el joven no se bajó, se cayó de espaldas y salió despavorido como alma que lleva el diablo; y Paco, por poco se muere, le dio un sincope del que afortunadamente se recuperó. Quedando todo en un susto, eso sí, alteró nuestra relación. Y es que al fin y al cabo, todos somos animales  de costumbres.
Ah sí, soy un burro-taxi de Mijas.



El valor de lo intangible


Municipio de Jalapa de Méndez, en el Estado de Tabasco, México. Isidro Velázquez y Manuel Segovia. Esto, así escrito o dicho de esta manera, puede no significar nada si no fuera porque, Isidro y Manuel, de 70 y 77 años respectivamente, son los dos últimos hablantes de una de las 364 lenguas indígenas existentes en México, el Ayapaneco, una variante lingüística del Mixe-zoque o como lo autodenomina el pueblo el Numte Oote. Pero ahora viene lo “curioso o anecdótico”, que pese a vivir separados unos 500 metros, no se hablan. Dicen que por “rencillas personales”.
Y digo “curioso o anecdótico”, porque si ya es un drama que dos personas mayores no se comuniquen, si además son los dos últimos hablantes de una lengua que se extinguirá, lo es más el comportamiento y la falta de sensibilidad de una sociedad donde lo único que cuenta es aquello que consideran tangible.
El verdadero drama es la acción del desarrollo, del progreso, de la civilización, que ha de construirse sobre las ruinas de anteriores progresos y civilizaciones. A mediados del siglo XX, en dicho municipio, casi ocho mil familias vivían en la comunidad de Ayapan, y a partir de la construcción de la carretera de Villahermosa-Comacalco, provocó la migración de estos pobladores. El verdadero drama es sentirse diferente, apartado, que todos se burlen, porque solo los “indios” hablan estas lenguas y la palabra “indio” suena a humillación. Y pese a que en teoría las leyes protegen esta diversidad, solo en teoría, si nada ni nadie lo remedia, será otra lengua, otro trozo de historia y de cultura que se perderá en el tiempo. Eso sí, es algo intangible.
Cuando nos alejábamos de la casa de Manuel con su hijo, escuchamos, ¡Oos-Keh! ¡Oos-Keh!, era un guacamayo que repetía la palabra jaguar en Ayapaneco.
 

miércoles, 24 de abril de 2013

Los Molinos, Diagnóstico equivocado y Consecuente con el dicho de... : Microrrelatos de Matilde López de Garayo.

Los Molinos

Don Quijote y Sancho Panza cabalgan por un campo de energía eólica. Don Quijote se para fascinado por las tremendas aspas que se divisan a lo lejos y exclama convencido:

- ¡Sancho! tantos siglos de terapia y ahora incluso, los veo más grandes. ¡Son gigantes! no cabe duda.

Diagnóstico equivocado

Un camarero convencido de su psicología, se acerca a una joven con algunos kilos de más con los ojos fijos en el café que tiene delante:

- Con esa mirada enamorada, ¿En qué piensas muchacha?

La chica le mira y le contesta, leyendo la carta de precios:

- En desayunos especiales: ¡Jamón, queso y carne mechada!







Consecuente con el dicho de...

Saturno fue el único que captó la idea de: ¡Están para comérselos!

Francisco, Tiempo y Estafa: Microrrelatos de Carmen Gómez Barceló.


Francisco

-Tengo frio.
-Sí, el frio es normal después de la intervención Jose Andrés.
-Perdón, me llamo Francisco.



Tiempo

He oído hablar de vida, pero no de que estuviera unida a la palabra tiempo.

Estafa

¿Con lo que me ha costado conseguir todo lo que tengo y no me lo puedo llevar? Esto de vivir es una estafa.

lunes, 22 de abril de 2013

El Sueño y Sin Estrés: Microrrelatos de José García.

El Sueño


Sonó el despertador. ¡Uf! ya es de día, el Instituto me espera; a través de la ventana una mañana luminosa invade la habitación. Mientras me avío mi madre avisa del desayuno. Como cada día, el recorrido hasta el Instituto lo hago en bicicleta; ya en el camino observo como un chico, pequeño, llama mi atención. El crío, como si de un juego se tratase, me incita a seguirle y se introduce en una nave cercana al lugar; mi curiosidad puede más que cualquier otra cosa y le sigo. Una vez en el interior, quedo inmóvil, helado, la visión es dantesca, jamás había visto nada igual. Por suerte reacciono a tiempo y salgo corriendo; llego al Instituto y cuento lo visto, nadie me cree, todos se burlan, sus risas retumban como martillazos en mi cabeza. Suena el despertador y sobresaltado me incorporo; ha sido un mal sueño. Me pongo en marcha como a diario, durante el desayuno mi madre me pregunta si ocurre algo, le cuento lo ocurrido y responde, “tú y tus fantasías”, no mamá, parecía todo tan real,  ha sido terrible. Beso a mi madre y salgo en bicicleta, el día es esplendido; paso junto aquel lugar y al mirar, ¡el chico!



Sin Estrés

Agustín, jubilado después de cuarenta y tantos años cotizando en varias empresas de la construcción, se preparaba para afrontar una nueva jornada, lo hace temprano como cada mañana, ya sabes reminiscencias de una prolongada vida laboral, cuando se disponía a salir de casa, su mujer le pregunta; ¿dónde vas, que vas hacer hoy? -Nada- le responde Agustín. –Pero eso ya lo hiciste ayer y anteayer- le dice su mujer. –Sí, cierto, pero no terminé-.   

martes, 9 de abril de 2013

Polvo de estrellas, por Matilde López de Garayo.



-Es la última vez... antes de que te vayas, ¡Nico! –Titubea Daniel, un poco taciturno, dirigiéndose a su hermano mayor, que no aparta su ojo del telescopio OMNI XLT 102, que apunta hacia las estrellas.

-No te preocupes, Dani, si esta noche no conseguimos nada, habrá más ocasiones. En el campo de la investigación hay que tener mucha, mucha paciencia, y no me sorprendería que... incluso nunca podamos ver algo inusual en este maravilloso cielo.

-Pero lo volveremos a intentar cuando regreses ¿No?.., -¡Aja! –Contesta el hermano.

Daniel se queda callado, sus pensamientos han dado un salto, con una manita metida en el bolsillo y con la otra arrascándose la cabeza, le pregunta -¿Tú crees que el abuelo estaba loco? -Nicolás cambia la dirección de  la mira del telescopio, igual que el niño de conversación.

-No, no estaba loco, estoy seguro de que lo que contaba una y otra vez lo vio realmente ¿No te acuerdas? El abuelo era una persona incapaz de inventarse una cosa así – Y le tiende la mano para que se acerque, invitándolo a que mire por el telescopio. Baja el trípode hasta ponérselo a la altura del chaval

 – No, no me acuerdo – Responde el niño a la vez que bosteza -Apenas me acuerdo de él, salvo lo que tú....¡Bueno! y papá me habéis contado... – Y coge con las dos manos el telescopio.

Como siempre se asombra. Emite un ¡¡¡¡Oh!!!! Como si fuera la primera vez  que ve ese cielo oscuro aumentado, percibiendo miles de estrellas que antes eran invisibles. Aparta el ojo de la mira y observa el cielo, y vuelve al telescopio, comparándolo  mentalmente con lo que aprecian sus ojos a simple vista, repite el movimiento varias veces, como queriéndose convencer de lo que ve.

-Busca Orión ¡Ya sabes!, junto a Sirius,  enfrente de Aldebarán.

-¡Si!, ¡Si! Ya lo veo –Daniel no está  muy seguro, pero por nada del mundo defraudaría   a su hermano. Nicolás sonríe, se agacha y mira por el cristal, desvía el telescopio hacia el oeste, se levanta y le revuelve con cariño el pelo - ¡Ahí está Orión!, esa es la dirección que decía el abuelo, de allí vino el ovni.

-No veo nada, ¡No vamos a ver nada otra vez! –Protesta el niño

-No seas impaciente, lo que le ocurrió al abuelo ocurre una vez en la vida, o nunca, como me da la impresión que nos va a pasar a nosotros. ¡Descansemos un poco! Vamos a cenar, creo que mamá nos ha hecho esos bocadillos que tanto nos gustan, ¡Venga! No serán capaces de aterrizar mientras cenamos.

Nicolás y Daniel se sientan en los aislantes, junto a los sacos de dormir  que han preparado  antes de instalar el campamento  de observación. La operación de búsqueda la realizan cada vez que Nicolás regresa de una misión. Los dos hermanos se llevan cerca de veinte años de diferencia, pero es algo que parece no importarles. Cuando están juntos son dos camaradas, dos compañeros que tienen como afición el avistamiento de ovnis, afición que alimentan desde que su abuelo llegó una noche impresionado por una visión resplandeciente: Una nave suspendida en le horizonte.

Ahora sus nietos están cenando en ese mismo lugar, en lo alto de un promontorio, desde donde se divisan a lo lejos, los tejados de pizarra del pueblo, cubiertos de un cielo cuajado de estrellas, como son allí las noches en primavera.

 Sentados, en silencio un hombre de treinta años quiere volver a sentirse niño, y un niño de once quiere ser ya un hombre.

-Te veo muy pensativo, Daniel ¿Te preocupa algo?

-Es que...no... no quiero que te vayas –Protesta con tristeza- Hay militares que se quedan en España ¿Porqué tú no?

-Me destina allí, ya lo hemos hablado, pero vuelvo dentro de tres meses, y seguiremos reuniéndonos aquí a ver si algún día divisamos algo... –Pero Daniel permanece callado, hasta que exclama con decisión

-Cuando sea mayor voy a ser como tú.

-¿Cazador de extraterrestres? – Bromea Nicolás

-¡No!, Nico, ¡Militar! Yo seré capitán y tú por lo menos ¡coronel!

El hermano mayor deja un momento el bocadillo en el aislante y coge las manos de su hermano, que está a punto de que se le caiga la cena, sujeta sus manitas sin fuerza pero firmes   y busca los ojos de Daniel que le mira con devoción, Nicolás le habla contundentemente

-Prométeme que nunca ¡Nunca! Serás militar, ¡Prométemelo! – Daniel se sorprende de la seriedad de su hermano, hasta tal punto que solo balbucea... -¡Vale! - Y está a punto de que se le salten las lágrimas, pero se acuerda de lo que le dice su padre, en las ocasiones en que se emociona: “ Un hombre nunca llora”

Nicolás, para quitar la tensión que se ha creado en un momento comienza a relatarle por enésima vez la historia de Orión, que tanto le gusta al chico.

-Orión era un gigante hijo de Poseidón y Euríale. El más apuesto de los mortales y tenía el don de nadar sobre las aguas..., - Cuando termina el relato con  “La madre Tierra, alarmada mandó un gigantesco escorpión para que le matara...” -Se da cuenta de que su hermano se ha quedado dormido. Se levanta y le tapa con el saco de dormir.

Ahora sólo, en el silencio de la noche,  contempla el microscopio solitario haciendo contraste con la oscuridad del paisaje, vigilando el cielo en dirección al oeste. Se pregunta cuando volverá a tener una noche como esta, tranquila, despreocupada, respirando la paz que le envuelve y se horroriza recordando esas otras noches donde lo peor del ser humano parece que se despliega con total naturalidad, noches estremecedoras, noches de guerra.

Esta noche a Nicolás no le importaría volver a ser Nico para toda la vida, y poder perseguir sueños al lado de Daniel y de su fresca ingenuidad...

Se despierta de golpe, son cerca de las cinco y media de la mañana y empieza a despuntar el día. Llama a su hermano y le mira con cierto aire de frustración y de enojo, no ha podido resistir el sueño y calcula que se ha quedado dormido una hora.

Empiezan a desmantelar el campamento, deseando llegar a casa, tomar algo caliente y dormir un poco. Los dos hermanos callan cada uno pensando posiblemente en sus ilusiones o en sus miedos que con la incipiente luz parecen diferentes, pero les envuelve una pesada, una densa  tristeza, como si fuera parte del ambiente.

Nicolás se agacha para recoger la funda de la cámara HDAVCAM PANASONIC AG HN 40 KIT cuando nota que algo le toca suavemente la mano, desapareciendo al instante. Levanta la cabeza y se encuentra a Daniel inmóvil, con la boca abierta y los ojos fijos en numerosos filamentos plateados que se evaporan al mismo tiempo que descienden del cielo.

-¡Pelo de ángel! –Susurra Nicolás bajito como si tuviera miedo a asustar a ese extraño material -¡Pelo de ángel! –Vuelve a murmurar, parece que escucharse le da seguridad de que lo que está viendo no es una alucinación debido a una noche de insomnio. Abre lentamente la cámara   y empieza a tirar fotos, hacia el cielo, hacia  los tejados de las  casas, o acercando sólo un poco el plano a la cara de su  hermano, con esa expresión de  absoluto asombro cuando se ve rodeado de una lluvia de  polvo, polvo de estrellas que se desintegra antes de llegar  al suelo.

Daniel permanece absorto, hasta que el extraño  suceso desaparece del todo. Sin apartar la mirada del cielo y arrastrando los pies se va acercando a su hermano, le coge de la mano y consigue preguntarle

-¿Qué es eso? , ¿Qué ha sido, Nico? – Nicolás nota que le tiembla la mano al pequeño, le abraza  mientras que le explica

-Según los que creen en la existencia de Ovni es aire ionizado cayendo como aguanieve después de estar sometido a un campo electromagnético provocado por una nave espacial, aunque nadie hasta ahora ha podido explicar este fenómeno...

Cuando Daniel comprende lo que ha podido suceder mientras dormía empieza a llorar de emoción, se acuerda de lo que su padre le dice sobre llorar, pero esta vez le da igual cuando nota como las lágrimas de su hermano se funden con las suyas.

Han pasado cuatro años desde ese inolvidable día, y Daniel se ha convertido en hombre prematuramente. Hoy no es un hermoso día de primavera,  ni es de madrugada. El cielo está encapotado como queriendo acompañar la profunda tristeza que sufre el muchacho  desde que recibió la noticia, desde que recogió los restos de su hermano, muerto en uno de esos bombardeos absurdos de la guerra.
 
Procura revivir aquella noche, las palabras de Nico hablando del abuelo, la promesa que le hizo de no ser militar y la lluvia mágica  que experimentaron.... Comienza a llover, levanta la cabeza y quiere convencerse de que el agua que le empieza a empapar es aquella jalea estelar, aquella gelatina traslúcida y gris que se evaporaba poco después de caer del cielo. Abre la urna que ha estado sosteniendo hasta ahora con sus manos y empieza a esparcir las cenizas, murmurando para sí “Hoy serás polvo de estrellas, Nico, hoy descansarás junto a Sirius, enfrente de Aldebarán hoy llegarás en Orión”