En San Jorge hay una casa deshabitada que aún conserva todas las pertenencias de su último dueño.
Ningún vecino de la
aldea conoce realmente la historia de lo que ahí sucede, pero todos los que la
han habitado han ido desapareciendo de repente. Y siempre se ha encontrado el
mismo libro tirado en el suelo, abierto por la misma página, y un nombre más escrito
en él.
En ese libro hay un
dibujo de un paisaje verde, con un sendero que atraviesa el bosque y un río. Al
fondo se ve, entre los árboles, que ese sendero conduce hasta la misma casa de
San Jorge.
Ilena acaba de mudarse
a la casa abandonada, aún está colocando sus enseres y ha tropezado con el
libro, que sigue en el suelo. En un principio ha hecho el amago de devolverlo a
la estantería, pero al final no lo ha soltado y ha empezado a leerlo.
“Valle Perpetuo, 24
habitantes”
“Valle Perpetuo da la bienvenida a todo aquél
que encuentre el libro. Si usted está leyendo esto, es porque tiene la
oportunidad de ser un miembro más de esta comunidad tan maravillosa. Un lugar de
retiro donde el tiempo no avanza, el clima siempre es primaveral, y no existen
los problemas, los disgustos ni los contratiempos. Tendrá todo el ocio que
desee y podrá disfrutar de todos los entretenimientos que necesite sin
preocupaciones de horario. Lo único que tendrá que hacer es registrar su nombre
en el libro y será un residente más de este paraíso”.
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